Por Mariano Bolaños Montañez
Morelia, Mich.- Maestro rural jubilado, campesino, ex comisario ejidal, aficionado del deporte y apasionado de las letras, es un poco de lo que describe al maestro Rafael Herrera Álvarez, quien a través de un legado escrito, plasma su visión de la costa michoacana, principalmente de la ‘sierra nahua’, donde presume las costumbres y artesanías de la zona, pero también exhibe problemáticas como la pérdida de identidad y de la lengua originaria.

Esto como reflejo de sus vivencias a lo largo de los años en municipios como Coahuayana, Aquila, Chinicuila y Coalcomán: “esa región ha influido en mi manera de ver la vida y en mi escritura”, compartió.
Con su nombre escrito en la portada de aproximadamente 20 materiales literarios, —entre lo que destacan poemarios, 10 libros colectivos, capítulos, artículos, entre otros—, descubrió su habilidad para redactar mientras cursaba la secundaria, y con el paso de su trayectoria académica sintió atracción por otros géneros literarios.
Sin embargo, fue hasta después de varios párrafos acumulados, y algunos llamados de colegas para que los imprimiera, que uno de sus asesores de tesis en la maestría en Pedagogía lo incitó a publicar el trabajo de grado que elaboraba, debido a la metodología etnográfica que seguía en su investigación: “era la primera que se hacía con un corte cualitativo. En ese sentido hice mi primer libro, él mismo (su asesor) me ayudó a editarlo desde el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación, eso fue en 1999”, relata.

Fue ese justamente el parteaguas que marcó la consolidación de varios proyectos, como la recopilación de todos esos poemas que desde años atrás estaban en el olvido, y en el 2004 llegó en tinta y papel “Poemas y otras locuras”, su segunda publicación en solitario. De ahí se desprendieron una serie de colaboraciones en varias revistas, artículos, participación en capítulos de otros libros y más escritos, la mayoría relacionados al ámbito académico y educativo.
Son precisamente los trabajos de corte educativos dirigidos a maestros los que más satisfacción le generan, pues recuerda que es ‘formador de formadores’. Sin embargo, los mini poemas referentes a la naturaleza también son otros de sus favoritos: “esto me permite ser mejor persona con las demás personas, y con el mundo… Todos los temas que he trabajado son temas que me nacen, por eso todos me gustan”.
Entrevistado para Diario abc de Michoacán, el catedrático cuenta cómo ha tenido la fortuna de que se le abran las puertas para la publicación de sus materiales, pues cuando presenta un escrito o proyecto a alguien, recibe propuestas para que éstas se materialicen en físico, lo que reconoce, lo alienta a seguir trabajando.
Pero advierte que en el camino de esta Bella Arte no siempre hay un panorama optimista: advierte que actualmente existe una baja en el número de lectores, la cual aumenta más con el paso del tiempo. Señala que los alumnos leen sólo porque tienen tareas, y a pesar de la facilidad que hoy en día tienen las personas en general para acceder a material literario de cualquier índole, no existe el interés.
Ejemplifica que para el último libro que editó, “La función docente en el Siglo XXI”, tuvo que invertir poco más de 20 mil pesos para un tiraje de mil ejemplares, pero que “para nada” recuperó el dinero, y aunque conserva los ejemplares, considera que no es un negocio rentable; lo anterior incluso considerando que tuvo el respaldo de la Universidad Pedagógica Nacional unidad Zamora, institución que lo apoyó con la mitad de las impresiones.

Aunado a ello considera que existe muy poco apoyo y participación gubernamental. No existe en la actualidad una política con interés en la cultura, y aunque hay proyectos y planes estelares, los funcionarios de esas áreas no están comprometidos en realidad con respaldar al sector, pues cuesta mucho trabajo consolidar gestiones o bajar recursos, según expuso.
Lo anterior considera, merma la creación literaria, el surgimiento de nuevos escritores y la consolidación de los creadores michoacanos; sin embargo, alentó a que los talentos locales no esperen a que “nos den el apoyo para poder producir”, porque si se está estático, no se llega a ningún lado.
Afortunadamente para él, esta pasión la retoma en sus ratos libres, conforme le va naciendo, nadie lo está presionando para terminar algún libro, sino que lo hace por gusto y placer, disfruta el proceso de concebir cada uno de ellos: “mi mayor satisfacción es el placer que me produce escribir, dar a conocer mis ideas, las cosas que yo pienso, que yo siento, cómo las miro”, insistió.
Incluso destaca cómo influye inclusive para mejorar la salud, pues si se está atravesando por alguna dificultad o problema, y se aterrizan todas esas inquietudes en escrito, la carga se vuelve más ligera y con menor intensidad, pues de alguna manera se quita la tensión y el estrés del cuerpo, la mente se libera y surge la oportunidad de hacer más cosas.

Pese a los obstáculos que se puedan encontrar en el camino, reconoció que en Michoacán hay muchísima gente con talento, pero que es necesario ir encontrando los andamios que permitan ir subiendo y creciendo, o como él lo define, “ir mirando del otro lado de la barda para poder proyectarnos de mejor manera”.
En ese sentido, reconoce que una de las cosas que a le ha dado resultados para potenciar esta labor y no dejarla morir, es agruparse, ir buscando incorporarse con otras personas que lo impulsen, lo apoyan y lo lean, pues se nutre con las retroalimentaciones de aquellos que consumen sus materiales.
A la par, subraya la importancia de ir pensando en la cuestión tecnológica, es decir, ir evolucionando a la par del contexto que se vive: “me parece que son las cosas que ahorita pueden pegar, pero sobre todo que no dejen de escribir, sin importan si los leen o no”.
Es justo en ese entendido que sus tres publicaciones más recientes han sido digitales —las cuales están disponibles en Amazon—, y se trata de un libro de cuentos breves y dos novelas; una autobiográfica, relatando sus vivencias en las comunidades indígenas, y otra donde narra la vivencia desde la perspectiva de alguien que cruza la frontera.

En este hermanamiento con colegas literatos, están en la búsqueda de que sus libros lleguen a nivel mundial, gestionando plataformas de lanzamiento para que se vendan, y generar nuevas iniciativas, trabajando por ejemplo en la construcción de una librería digital.
“Ya tiene por ahí el compromiso conmigo alguien, que vamos a hacer audiolibros, para ver si la gente los prefiere en estos tiempos que estamos tan pegados al teléfono, a los medios, a la tecnología”, comparte.
Inquieto por explorar otros terrenos, Rafael Herrera actualmente busca incursionar en el género dramático, a través de una obra que aborda temáticas como el género, y cómo la sociedad percibe la diversidad sexual: «quiero experimentar otros estilos, ahorita obras de teatro, luego otro libro de poesía».


