Guillermo Cerda León
Uruapan, Mich.- Una ola de delitos sin precedente en esta ciudad, entre ellos, varios eventos donde cuatro personas perdieron la vida, así como el desatado robo de automóviles y camionetas, además de dos motocicletas, dejó ayer una funesta jornada que mantiene a la sociedad uruapense sometida por la delincuencia.
Un grito que suena sólo en la conciencia de unos pocos, pero que se generaliza en una sociedad herida, dolida y vapuleada por la escalada de delitos que se ha agravado en los últimos meses del año anterior y de este 2025, donde destacan los homicidios, el robo a mano armada y el despojo de automóviles, parece que se hace sordo.
Y no es tema político, es de hechos reales que están a la vista de todos.

¿Hay alguien que niegue lo que ha sucedido y sigue ocurriendo todos los días en Uruapan y en Michoacán en general?
Apenas serían las 8 de la mañana de ayer, y ya invadía las redes sociales la información sobre el secuestro, y luego muerte de un joven estudiante de preparatoria, del Instituto Morelos, de Uruapan.
El joven fue interceptado en algún punto de la ciudad, llevado al vecino municipio de Ziracuaretiro, donde un grupo de militares sorprendió a los plagiarios y fueron agredidos a disparos, con la reacción inmediata de las fuerzas federales.
En la refriega, el joven resultó herido y más tarde murió, lamentablemente.
Más tarde, en una de las calles del tradicional y muy tranquilo, barrio de La Magdalena, un hombre fue abatido a tiros y su cuerpo quedó inerte ante la atónita mirada de los vecinos.
Un hecho dantesco volvió a impactar la cotidianidad de los uruapenses más tarde. Allá por el rumbo del Infonavit Balcones, en los parajes del cerro de La Cruz, dos cuerpos mutilados fueron hallados por los vecinos y deportistas que acostumbran a correr por las mañanas.
Del robo de autos y motos, hay mucho tema para informar. Ahí están las evidencias.
En menos de 8 horas, 8 unidades fueron robadas en distintas circunstancias y lugares, la mayoría con violencia y con un arma de fuego de por medio.
Los crímenes siguen a la luz del día, constantes y tomando mayores escalas, poniendo a la sociedad en vilo ante un presente y futuro incierto.
El tema de seguridad ha sido secuestrado por la política, de un lado y otro.
En tanto, la sociedad continúa en medio de esa reyerta que no beneficia a nadie.
Al final, todos somos afectados como sociedad; somos el mosaico social de que como pilar, surge desde aquí, el desarrollo.
Como conclusión, es una tarea de todos hacer prevalecer la armonía y convivencia social, pero una tarea obligada e inevitable de los tres niveles de gobierno garantizar la seguridad de todos, con, ahora sí, políticas efectivas que redunden en un verdadero bienestar social.
La presidenta, Claudia Sheinbaum, el gobernador, Alfredo Ramírez Bedolla, y el presidente municipal, Carlos Manzo Rodríguez, obligados están a asumir la responsabilidad que el pueblo les confirió y que espera verdaderos cambios.


